mentiría si te dijera que no te echo de menos, que no te necesito, que tus besos ya no son los que me hacen fuerte... porque al fin y al cabo aquí sigo, echando de menos hasta la suela de tus zapatos, necesitandote a casa momento e instante y quedándome con las ganas de que me des un beso de esos que sólo tú sabes dar... y que lleguen al alma.
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