Dejó de ser la princesa de los dientes de nata y la boca de fresa para convertirse en la reina de la pista perfumada con Jack Daniel´s.
Cambió las tardes de largos paseos por un ¨buenos¨ días en la playa. Decidió pasar del típico príncipe azul que le regalaba valiosos anillos y la dejaba a las 10 en casa con su fantástico carruaje. Por aquel rebelde príncipe color arco iris que pasaba a las doce a recogerla con su moto y la sorprendía con noches de lujuria y botellas de alcohol.
Aprendí que los cuentos cambian..Y entendí que la vida también.

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